Revista nº 17

APRESENTAÇÃO

mural

DEBATE
BLOCOS ECONÔMICOS: DILEMAS DA GLOBALIZAÇÃO CaPITALISTA
A dialética da guerra interimperialista
Jason T. Borba

Otra Alca no es posible
Eddy E. Jiménez

La defensa de la educación pública
Hugo Aboites

A Alca é muito mais que um acordo comercial
Entrevista com Luis Bassegio

Alca, Base de Alcântara e a soberania nacional

DOCUMENTOS
Textos oficiais sobre a questão da Alca

INTERNACIONAL
Os EUA estão prontos para a guerra contra o Iraque
Erson Martins

MEMÓRIA
Invasão da PUC – 25 anos

PESQUISA
Porandubas, um jornal universitário
Jorge Claudio Ribeiro

Olhar euclidiano sobre Belo Monte e Conselheiro
Pedro Lima Vasconcellos

poema
América Insurrecta
Pablo Neruda

 

Blocos econômicos: dilemas da globalização capitalista

La defensa de la educación pública
Hugo Aboites

En el Foro Mundial de Educación de Porto Alegre (2001) se presentaron algunos de los cambios más importantes que han ocurrido en la educación de México a partir del ingreso de ese país al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) (1992)1. En la ponencia además se hacía referencia a los movimientos y resistencias que han generado esos cambios. Ahora este escrito pretende presentar una experiencia concreta de coordinación de sindicatos de docentes de los tres países (Canadá, Estados Unidos y México) en oposición al Tratado. Se pretende así dar elementos para la discusión que en América Latina debe darse en prevención de los planes del presidente Bush de imponer el Acuerdo de Libre Comercio de las Américas (Alca).

El impacto del TLCAN en la educación mexicana

Como resultado de su ingreso al TLCAN en México se han dado notorios cambios en el marco legal (Constitución y leyes secundarias) que norman la educación y la generación y difusión del conocimiento. Son cambios que buscan limitar el derecho a la educación y a la gratuidad, restringir la propiedad social del conocimiento generado por las instituciones públicas, abrir la educación a la inversión privada nacional y extranjera y reducir substancialmente el papel del Estado en el impulso a la educación pública. Como consecuencia, disminuye el financiamiento, se incentiva la educación privada y se enfatiza una educación que apunta sólo a la preparación para el trabajo. Surgen los mecanismos y agencias evaluadoras y certificadoras que centralizan y tienden a uniformar la educación nacional, olvidando regiones, etnias y la gran diversidad de culturas que caracteriza al país. La incorporación de la educación en el circuito comercial genera también cambios de fondo en la organización y la vida cotidiana misma de de las instituciones y escuelas: la conducción educativa pasa paulatinamente a los empresarios; el ambiente escolar se vuelve cada vez más empresarial con la introducción de esquemas de productividad entre los docentes y la gestión vertical de la escuela, y se hace un énfasis cada vez mayor en la calidad del “producto escolar” y en la competitividad entre escuelas, docentes y estudiantes.
Estos rasgos generaron una creciente preocupación en las organizaciones de trabajadores de la educación del país. Sin embargo, la posibilidad concreta de dar una respuesta a nivel de los tres países, se generó gracias a la conjunción de una serie de factores en cada país.

El contexto sindical a principios de los noventa

En primer lugar, en Canadá existe un muy bien consolidado sistema de educación pública en cada una de las provincias. Este está respaldado por un amplio conjunto de organizaciones de docentes con una larga tradición de militancia y participación, y que, además, ya había vivido la experiencia de un tratado de libre comercio previo entre Estados Unidos y Canadá desde finales de los años ochenta. Junto con otros muchos sectores de trabajadores de la sociedad canadiense, las organizaciones de docentes reaccionaron a principios de los noventa con fuertes críticas a la propuesta estadounidense de crear otro tratado que incluiría nuevos ámbitos y una mayor profundidad en su caracter privatizador. La propuesta de incluir a México en este nuevo tratado les planteó de inmediato a los educadores canadienses la necesidad de buscar una vinculación con los sindicatos mexicanos de la educación.
En segundo lugar, en México, aunque con mucha más debilidad, también a principios de los noventa se estructuró una posición crítica al Tratado desde el ámbito de las organizaciones laborales, sociales y políticas. Influyó fuertemente en ese desarrollo el secretismo con que se negociaban los acuerdos (el texto sólo se conoció oficialmente varios años después de su firma), que volvió crucial la información que llegaba de Canadá sobre los efectos que allá había tenido el tratado anterior y la tradicional desconfianza de amplios sectores de la opinión pública mexicana a cualquier acuerdo con los Estados Unidos. Al inicio de la oposición la educación apenas se mencionaba, pero a la luz de los planteamientos de las organizaciones canadienses esto pronto empezó a cambiar2.
En el caso mexicano, resultó también un factor muy importante el hecho de que en este intercambio, un activo grupo de organizaciones sindicales de trabajadores de la educación (niveles básico y universitario) pronto descubrió que la fuerte tradición canadiense de luchas laborales, de énfasis en la educación pública y de organización independiente sintonizaba en mucho con sus propias reivindicaciones históricas y de lucha desde los setenta en contra de férreo control del Estado sobre los trabajadores mexicanos y los educadores. Por eso fue el sector democrático3 de los sindicatos mexicanos que recogió con mayor apertura e interés los planteamientos sobre educación y libre comercio. Por esta razón, mientras que el movimiento obrero y magisterial corporativizado apenas tenía comentarios o críticas respecto del Tratado, la disidencia laboral y educativa desarrolló un gran interés en analizar críticamente los planes de libre comercio. Después de casi diez años de reducciones al presupuesto de la educación pública (iniciadas en 1983), de bajos salarios para los maestros y de ataque gubernamental a las organizaciones laborales de este sector, la preocupación de este grupo de gremios por la educación pública corría al parejo con la preocupación por la
supervivencia de sus propias organizaciones. La relación con las organizaciones canadienses fue vista como una aportación estratégica para enfrentarse a esta nueva etapa del país.
En tercer lugar, influyó de manera mucho más importante que su tamaño, la preocupación de un reducido sector de los trabajadores de la educación estadounidense, localizado en uno de los estados – Washington, cuya capital es Seattle, sede del movimiento antiglobalización de 1999) – con mayor tradición progresista dentro del movimiento laboral y educativo estadounidense. Mientras que el grueso de las organizaciones de educadores estadounidenses y sus dirigencias hacía sólo una crítica general a la creciente mercantilización pero no se oponía claramente al Tratado y ofrecía pocas propuestas concretas de acción conjunta (y ciertamente no con sindicatos externos), este grupo de organizaciones aunaba su preocupación por la educación pública estadounidense con la preocupación por el efecto en otros países. Su papel fue crucial porque lograron atraer la atención y el relativo compromiso de alguna de las federaciones de educadores estadounidenses y, más importante aún, establecer las bases organizativas y logísticas para un esfuerzo trinacional.

1993: la primera reunión de trabajadores de la educación en Seattle

Estos factores ciertamente no pudieron impedir la firma del Tratado (1992) pero hicieron posible por lo menos organizar una respuesta conjunta, aunque tampoco se veía posible impedir la entrada en vigencia del Tratado (1994). Así, impulsada sobre todo por las organizaciones canadienses y estadounidenses se convoca a una reunión en enero 1993 en Olympia (Evergreen College), cerca de Seattle. Se trató de una reunión amplia de sindicalistas, académicos, legisladores, políticos, etc.,4 en la que después de informaciones e innumerables discusiones, se llegó a una serie de acuerdos todavía muy generales, pero importantes, respecto de lo que se quería para el futuro de la educación pública en oposición a lo que prefiguraba el TLCAN.
Ya desde esa reunión resultó claro que este tipo de tratados en realidad significaban un pacto de unidad entre empresarios y gobiernos de los países del norte del continente americano respecto del futuro de la educación pública y que, ante ese proceso, los docentes no podían permanecer al margen. Que debían comenzar a organizarse a nivel trinacional, analizar el posible impacto que tendría en la educación de sus respectivos países este acuerdo y, dados los primeros indicios de su significado privatizador de la educación, prepararse para un largo período de defensa de la educación pública y de generación de propuestas nuevas de revitalización.
Vale la pena citar la mayor parte de la declaratoria final de una reunión cuyo nombre, “El futuro de la educación pública en América del Norte”, resume bien la preocupación fundamental que había atraído a tantos asistentes:

Los delegados de las organizaciones educativas y sindicatos de Canadá, México y Estados Unidos…consideran que la continuación de una educación pública de calidad, accesible, democrática, universal y gratuita se encuentra amenazada por el propuesto Tratado de Libre Comercio de América del Norte. Creemos que la educación es un derecho social y que un sistema fuerte de educación pública es vital para mantener la herencia cultural, social y política de nuestros pueblos… Para proteger tanto la educación pública como el tejido social de nuestros países, proponemos apoyar un modelo alternativo el cual: 1) Reconozca el derecho a la autodeterminación con respecto a la cultura, el lenguaje, la educación y la comunicación. 2) Se base en la participación social y sujeto a procesos democráticos. 3) Promueva el desarrollo continental que incluya un plan para eliminar la deuda mexicana. 4) Garantice una justa distribución de la riqueza. 5) Reconozca los derechos de soberanía de los estados y sostenga la dignidad de todos los pueblos. 6) Establezca un código de conducta para las corporaciones trasnacionales que proteja los derechos básicos laborales y humanos, así como el derecho a un salario justo y que defienda y proteja el medio ambiente. Rechazamos cualquier acuerdo comercial que: 1) Carezca de un proceso público de toma de decisiones. 2) Destruya o deteriore el medio ambiente. 3) Promueva el consumo indiscriminado e ilimitado. 4) Empobrezca a las mayorías. 5) Impida la autosuficiencia alimenticia. 6) Responda sobre todo a las necesidades de las compañías trasnacionales.”

El comunicado finaliza diciendo que el Tratado de Libre Comercio entre Canadá y Estados Unidos (FTA, anterior al TLCAN) y el propio Tratado ahora firmado (muchas de cuyas disposiciones se habían venido aplicando por la vía de los hechos) “ya han tenido un impacto negativo serio en la educación pública en nuestros países y continuarán teniendolo a menos que sean enmendados5.
La importancia de esta reunión no consistió sólo en la construcción de una percepción común y el esbozo de una serie de principios claves para luchar por la educación pública, sino el hecho de que durante los pocos días de su duración líderes clave de una importante cantidad de organizaciones y miembros de base de esos sindicatos entraron en contacto de primera mano con informaciones, análisis y con la experiencia sindical de otros países. Esto, junto con el contacto personal, resultó fundamental como punto de partida para el esfuerzo organizativo posterior.

La creación de la Coalición Trinacional en Defensa de la Educación Pública: Zacatecas, México, 1994

La secuela de la reunión cerca de Seattle fue casi inmediata, un año después, en 1994, y ya en el nuevo contexto creado por la rebelión zapatista en Chiapas (que surge a propósito el primer día de vigencia del Tratado) se lleva a cabo una segunda reunión; ciertamente menos concurrida y amplia que la primera, pero mucho más centrada en la tarea de dar un primer paso organizativo concreto. Realizada en la norteña ciudad mexicana de Zacatecas, bajo los auspicios del Sindicato del Personal Académico de la Universidad Autónoma de Zacatecas (SPAUAZ), en ella participan los mismos representantes de sindicatos canadienses, estadounidenses y mexicanos y resuelven crear la Coalición Trilateral en Defensa de la Educación Pública en Canadá, Estados Unidos y México. “La misión de la Coalición, concluyen, sería defender y fortalecer la educación pública para asegurar los principios de la democracia, justicia social y derechos humanos del hemisferio norte de América.” En concreto se proponía “promover la cooperación y comunicación” entre los sindicatos; “monitorear e intercambiar información acerca de la implementación e impacto del TLCAN…” y “desarrollar una red de investigadores…”6
Sin embargo, y como puede verse, estas metas se referían sobre todo a cuestiones organizativas pero no hacían mayor énfasis en el contenido y la estrategia. Es decir, no se plantearon en concreto cuáles debían ser los temas y puntos que las organizaciones de trabajadores de la educación de los tres países consideraban estratégicos para oponerse y plantear alternativas a la propuesta educativa contenida en el Tratado de Libre Comercio. Sin esa precisión quedaba como una oposición sumamente general (y por tanto vaga) al Tratado. Esa agenda sólo se precisó y consolidó posteriormente, en las discusiones de la primera y segunda Conferencia Trinacional (1996-1997):

…se han definido tres grandes líneas de trabajo, en la construcción de las estrategias sindicales: 1. la privatización y descentralización. 2. financiamiento; 3. evaluación, y se consideran como temas de trabajo: educación, género, salud7.

Esta definición resultó ser muy importante por dos razones: primera, porque representaron la manera concreta como desde la perspectiva de los trabajadores estaban apareciendo los efectos del Tratado, y segunda, porque, detrás de ella está la percepción común de educadores de los tres países de que el efecto más importante del cambio es el retiro del Estado respecto de su responsabilidad como educador. Para suplir su ausencia – materializada en la reducción histórica de los recursos destinados a la educación –, el Estado, mediante el Tratado, convoca a los inversionistas privados extranjeros y nacionales a invertir en el negocio educativo y mediante la descentralización incorpora a los municipios y entidades federativas a la tarea de buscar y propiciar la llegada de las escuelas y recursos privados. Finalmente, para manejar el flujo de la demanda por educación pública, acabar con la relativa autonomía de escuelas e instituciones, y controlar a los maestros, establece complejos aparatos de evaluación que son capaces de definir con precisión cuántos deben tener acceso y permanencia en la educación, cuántos recursos adicionales deben recibir las escuelas e instituciones y cuál debe ser la retribución económica de los docentes.

La Coalición durante los años 1995-2002

Gracias a la precisión de estos objetivos y al consenso que los ha sustentado, la Coalición, a pesar de una perenne escasez de recursos,8 ha logrado avances importantes:
1. La realización de, hasta la fecha, de cinco encuentros o Conferencias Trinacionales en Canadá o en México, en las que participan miembros y representantes de sindicatos de los tres países. Estas son distintas de las Conferencias Nacionales que cada Sección Nacional lleva a cabo. Estas dos actividades han permitido no sólo renovar los objetivos con nueva información y análisis, sino integrar a nuevos representantes sindicales y miembros de base de los sindicatos al conocimiento de primera mano de los asuntos y temas trinacionales desde la perspectiva del libre comercio y analizar los cambios que han venido ocurriendo en la escena nacional y trinacional l y planear actividades y acciones a nivel nacional o de los tres países. Estos eventos tienen siempre una numerosa e importante participación, sólo limitada por los recursos que tienen los sindicatos para enviar representantes.
2. La publicación de boletines al interior de cada país. En México además del Boletín ya citado, se fundó una revista (Coalición) que permite hacer llegar a los integrantes de los sindicatos participantes información sobre los acuerdos y discusiones a nivel nacional y trinacional y artículos de fondo. Esta comunicación ha hecho posible que a lo largo de estos años se haya consolidado un sustrato de integrantes de sindicatos que cuentan con información y que hace que en las decisiones sindicales se vean con ojos favorables la continuación de la participación de su organismo en esta Coalición y apoyen la realización de tareas específicas. Esto ha propiciado la paulatina creación de una perspectiva internacional entre sectores de trabajadores de la educación, que ha permitido identificar y socializar a niveles más amplios, problemáticas comunes entre docentes de países antes considerados como irremediableente diversos. Se abren así nuevas perspectivas de solidaridad y acción conjunta.
3. La definición de la Coalición como un instrumento de apoyo y solidaridad entre los sindicatos de los tres países. Cuando los trabajadores de la educación de la Provincia de Ontario (1997) en Canadá, se enfrentaron a una legislación que imponía serias limitaciones a su trabajo profesional y se lanzaron a una de las huelgas más importantes y largas de ese país, en México los trabajadores de la educación de sindicatos participantes se manifestaron ante la Embajada de Canadá y dirigieron innumerables cartas al Primer Ministro de esa Provincia. Igualmente, cuando los sindicatos de la Coalición en México se han declarado en huelga en defensa de sus condiciones laborales, los sindicatos canadienses han enviado abundantes comunicaciones a las autoridades universitarias o federales involucradas. Esta solidaridad fue particularmente importante cuando en 1998 varios de los dirigentes de la Sección Novena de la C. de México fueron encarcelados y sometidos a juicio por manifestarse ante el Senado de la República. La solidaridad internacional, especialmente canadiense, fue clave para la obtención de su libertad y el desvanecimiento de los cargos.
4. La vinculación que, a partir de la Coalición, los sindicatos de trabajadores de la educación mexicanos han logrado con las luchas por acceso a la educación pública y gratuita que surgen de sectores amplios de la población. Esto ha permitido a los sindicatos salirse de su pequeño círculo y de sus luchas concretas, y mostrar en los hechos su interés por defender y ampliar la educación pública para todos. Así, la Coalición ha alcanzado una importante presencia en los medios de comunicación social y en amplios sectores sociales al participar activamente en las luchas que han emprendido padres de familia y estudiantes por mayor acceso y gratuidad de la educación. Resultó ser una manera sumamente eficaz como la Coalición dió a conocer el proceso de privatización y dió la alarma sobre los significados que esto tenía para la educación pública y el futuro de cientos de miles de niños y jóvenes.
Así, en 1996, anticipó claramente que el establecimiento de un Examen Único de opción múltiple en manos de un organismo privado, a nivel de toda la Ciudad de México (y en otras regiones del país), se convertiría en un mecanismo de exclusión y de asignación forzosa a especialidades técnicas para una parte importante de los 250 mil jóvenes que deben participar cada año. La Coalición contribuyó con todos sus recursos y cuadros en el movimiento de oposición al Examen Unico que surgió inmediatamente después de aplicado y desde entonces, cada año, denuncia y se manifiesta en contra de los graves efectos sociales que ha ido acumulando ese procedimiento. Como resultado de esta prolongada campaña, en muchas instituciones de educación superior se ha rechazado la vinculación con ese organismo privado (Centro Nacional para la Evaluación de la Educación Superior, CENEVAL). El caso tal vez más conocido internacionalmente es el de la huelga estudiantil de la Universidad Nacional Autónoma de México, cuyos estudiantes demandaban (y lograron formalmente) la desvinculación entre la UNAM y el CENEVAL. Esta huelga, apoyada desde su inicio por la Coalición, también recibió el apoyo de las organizaciones fraternas de Canadá y Estados Unidos.
La más reciente repercusión de estas luchas es el que la Coalición ha logrado que un órgano oficial de derechos humanos del Estado haya reconocido que los procedimientos de evaluación para el ingreso a la educación media superior y superior, como el mencionado Examen Unico, son materia de derechos humanos y pueden ser objeto de quejas por ese motivo9. Por otro lado, la invitación a que integrantes de la Coalición ofrezcan su punto de vista ante los senadores participantes en la Comisión de Educación del Senado de la República sobre cuáles son los efectos de la evaluación durante estos últimos diez años y sobre los planes de creación de un Instituto Nacional de Evaluación, son también señales importantes del impacto social de la Coalición.
De esta manera, este espacio de confluencia de sindicatos ha contribuido eficazmente a despertar la conciencia de los docentes y también de sectores de la sociedad respecto de los significados del TLCAN en el trabajo educativo y en el derecho a la educación pública.

Conclusión

La evaluación que las organizaciones mexicanas pueden hacer de la idea de integrar a las organizaciones de los tres países es ciertamente favorable. Sobre todo con Canadá, porque en Estados Unidos existe una situación de dispersión y hoy prácticamente no hay organizaciones que participen en ese esfuerzo. Por otro lado, existe claramente la propuesta de ampliar las relaciones de la Coalición hacia otros países latinoamericanos. La Coalición ha tenido alguna forma de participación en el Foro Mundial (2000), en la Cumbre de los Pueblos en Quebec, Canadá (2001), y en el Foro Mundial de Educación de Porto Alegre (2001), y ha iniciado relaciones y contactos con organizaciones argentinas, ecuatorianas, centroamericanas e incluso brasileñas. No se plantea la creación de una Coalición continental, pero independientemente de la discusión interna, lo más importante es que en el fondo esta discusión corresponde no a la Coalición sino a las organizaciones de educadores de América Latina. Frente a perspectivas como el Alca a ellas cabe preguntarse qué instrumento organizativo necesitan frente a la perspectiva de los planes de libre comercio. ¿Se requiere una coordinación continental o una específicamente latinoamericana? En esa búsqueda, tal vez la experiencia de la Coalición puede servir, tal vez no, pero lo más importante son las condiciones propias de las organizaciones y de los países latinoamericanos, considerar las condiciones propias que plantean iniciativas regionales (como el Mercosur).
Ahí queda una interrogante que corresponde a todos, pero lo que sí es una certeza es que sólo en la medida en que los trabajadores de la educación puedan establecer este tipo de alianzas con educadores de otros países y, particularmente, con los sectores amplios a los que sirven con su trabajo, será posible construir poderosos bloques sociales que eviten el desmantelamiento de la educación pública y su proyecto civilizatorio que, pese a todo, sigue ahí, siempre luchando por germinar.

 

Notas
1 La ponencia es demasiado larga para resumirse aquí, fue presentada en una Mesa del Foro Mundial de Educación y entregada para su eventual publicación de las Memorias correspondientes. Se titula “El Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), el Impacto en la educación mexicana 1992-2000. ô
2 Un libro resume bien las críticas principales que se hacían desde Canadá al Tratado: Khuen, L. et al. Pandora’s Box. Vancouver, British Columbia Teachers Federation, 1992.
3 Este incluye tanto a los sindicatos universitarios de orígen izquierdista como a las Secciones democráticas del antes todopoderoso Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) que tiene una membrecía de más de un millón de docentes de niveles preescolar, básico y, en parte, medio superior. Los sindicatos universitarios integran poco más de 50 mil de los más de cien mil docentes de este nivel y dos de las tres centrales (coordinadoras) que conforman este movimiento sindical universitario tienen su orígen respectivamente en el ahora extinto Partido Comunista Mexicano y en su oposición de izquierda. El primero, la Federación Nacional de Sindicatos Universitarios (FSUNTU) y, el segundo, la Coordinadora Nacional de Sindicatos Universitarios y de la Educación Superior (CNSUES). Posteriormente, en los ochenta surge la Coordinadora Nacional de Trabajadores Universitarios (CONTU), que agrupa a los sindicatos de vena más institucional y en parte en reacción a la predominancia de la conducción de izquierda. Aunque en estos últimos años se han dado alianzas coyunturales entre las tres centrales, estos últimos no participan, como sí lo hacen los dos primeros, en las tareas respecto del libre comercio.
4 Por la parte mexicana acuden de manera sumamente cautelosa representantes del SNTE y legisladores priistas, pero también organizaciones laborales (como el Frente Auténtico del Trabajo, FAT que habían venido trabajando activamente en la creación de la Red Mexicana de Acción Frente al Libre Comercio, RMALC, con un importante papel en la discusión del Tratado a nivel global) y una amplia concurrencia de estudiantes, académicos y otras organizaciones, secciones sindicales de la CNTE, representacion de sindicatos universitarios de la FSUNTU y CNSUES. Estos incluyen algunos de los más importantes del país, como el sindicato de trabajadores de la Universidad Nacional Autónoma de México (STUNAM) , el de la Universidad Autónoma Metropolitana (SITUAM), de la Universidad Autónoma de Chapingo (STUACH), de la Universidad Autónoma de Zacatecas (SPAUAZ), de la Universidad Autónoma de Querétaro (STUAQ), del sistema nacional de educación media superior o Colegios de Bachilleres (SINTCB). Por la parte canadiense acude una importante representacion del espectro sindical de ese país: la British Columbia Teachers Federation de Vancouver (organizadora); la Canadian Teachers Federation de Ottawa; la Ontario Secondary Schools Teachers Federation de Toronto, y la Central des Eseignantes det Eseignants de Quebec, con una representación global de más de un cuarto de millón de educadores de ese país. Por la parte de Estados Unidos secciones sindicales del estado de Washington y la representación del Center for the Preservation of Publica Education de la National Education Association de Washington, D.C. , una de las dos federaciones más importantes a nivel nacional.
5 Boletín Sección Mexicana Coalición Trilateral en Defensa de la Educación Pública No. 1. Abril-Mayo 1995. Pág.2.
6 Op.Cit.Pág. 3.
7 Como se refiere en el Informe de la Coordinación de la Sección Mexicana de la Coalición Trinacional en Defensa de la Educación Pública: Octubre, 2001.
8 En el caso mexicano la coordinación y realización de las actividades internacionales y nacionales de la Coalición está a cargo de un pequeño equipo de cerca de cinco personas, que trabajan con caracter voluntario, sin oficinas o equipo específico para ese fin y que además desempeñan su trabajo regular como maestros de nivel básico, académicos en algunas universidades públicas o como dirigentes sindicales en sus respectivas organizaciones. Reciben financiamiento de los sindicatos nacionales y aportaciones para proyectos específicos por parte de sus contrapartes canadienses.
9Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal, Oficio 12532, 22 de mayo 2002.

 
   
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