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Una internacional de la resistencia

APROPUC-SP

Marta Harnecker

Movidos por un gran objetivo común: el repudio al actual modelo neoliberal y el convencimiento de que “otro mundo es posible”, se reunieron del 25 al 30 de enero en Porto Alegre, Brasil, miles de personas provenientes de distintos lugares del planeta.
Representaban al más amplio espectro de la izquierda. Allí estaban desde aquellos que quieren transformar gradualmente al capitalismo hasta aquellos que están convencido que sólo mediante una lucha revolucionaria se podrá poner fin este régimen opresor; desde los que están por priorizar la vía de la negociación hasta los que ponen en práctica métodos de “acción directa” como los campesinos franceses representados por José Bovè o los Sin Tierra brasileños. Se trataba del “embrión de una verdadera internacional rebelde”, al decir de Bernard Cassen, uno de los organizadores del Foro,
presidente de ATTAC y director de Le Monde Diplomatique. Caminaron juntas y durante cuatro días intercambiaron ideas las más variadas tendencias dentro de la izquierda: libertarias, comunistas, socialistas, anarquistas y demócratas progresistas, demostrando ante el mundo que una nueva cultura de la izquierda está comenzando a emerger, una cultura pluralista y tolerante, que pone por encima lo que la une y deja en segundo plano lo que la divide; que se unifica en torno a valores comunes: la solidaridad, el humanismo, la defensa de la naturaleza, y que rechazaba el afán de lucro y las leyes del mercado como principios rectores de la actividad humana.

¿De dónde surge la propuesta?
La propuesta de crear un foro social mundial surge a partir de las exitosas movilizaciones realizadas en Europa contra el Acuerdo Multilateral de Inversiones (AMI) en 1998, y luego, en Seattle, Estados Unidos, contra la Organización Mundial de Comercio (OMC) en noviembre de 1999, seguidas de varias otras manifestaciones en otros lugares del mundo. Ellas demostraron que habían aparecido en el escenario político nuevos actores dispuestos a luchar en forma decidida por impedir que el neoliberalismo continuase su avance exterminador, que impone al mundo reglas de juego que producen resultados cada vez más excluyentes y que sólo favorecen a los grandes consorcios transnacionales.
Ante la claudicación frente al neoliberalismo de muchos partidos autodenominados de izquierda, y ante la inercia de otros, nuevos protagonistas asumen la crítica y movilización activa contra la globalización neoliberal. La Internet y el correo electrónicos son sus armas organizativas fundamentales, demostrando una vez más que los avances tecnológicos sí pueden servir para liberar al hombre si son usados con otros fines que el simple lucro.

Novedad

El Foro Social Mundial rompió con los cánones de los eventos internacionales organizados por la izquierda: no fue un evento partidario ni un evento de parlamentarios ni de gobernantes, fue un encuentro de la sociedad civil internacional organizada, lo que no quiere decir que no hubiera presencia de gobernantes y de políticos, pero estos asistieron sólo como un ciudadano más. No hubo arengas ni discursos, hubo exposiciones. Se dio tiempo suficiente a los ponentes y al público para que éste también pudiese participar. No pretendió ser un evento deliberativo y por eso no hubo una declaración final.
Aunque no hubo una declaración final, se pudo detectar un consenso en tres temas: en la necesidad de anular tanto la deuda externa; de terminar con los paraísos fiscales; y en luchar por aplicar un impuesto al capital financiero.

Pronunciamiento de los movimientos sociales

Las representaciones de los movimientos sociales más fuertes no perdieron el tiempo: convocaron a varias reuniones con el resto de las representaciones de los movimientos presentes (alrededor de 900) y redactaron un pronunciamiento que refleja su madurez.
Entre las cosas planteadas están: la anulación de la deuda pública externa y la reparación de las deudas históricas, sociales y ecológicas; el cierre de los paraísos fiscales e introducción de impuestos a las transacciones financieras; el reconocimiento genuino del derecho de los sindicatos a organizarse, negociar y alcanzar nuevos derechos para los trabajadores; la reivindicación de un sistema de comercio justo que garantice pleno empleo, soberanía alimentaria y términos de intercambio equitativos, y la convocatoria a realizar movilizaciones masivas contra el Acuerdo de Libre Comercio de la Américas (Alca); el cese de la interferencia del FMI y el BM en las políticas nacionales, y la organización de protestas contra sus medidas; la realización de una Reforma Agraria democrática con usufructo por parte del campesinado de la tierra, el agua y las semillas, y su disposición a luchar por una agricultura sustentable y libre de transgénicos.
Manifestaron también su postura contra la guerra, el armamentismo y el comercio de armas. Exigieron poner fin a la represión y criminalización de la protesta social y condenaron la intervención militar extranjera en los asuntos internos de sus países, rechazando fuertemente el Plan Colombia, considerado como un pretexto para permitir la intervención militar de los Estados Unidos en América Latina.
El pronunciamiento terminó con un llamamiento a reforzar la alianza en torno a estas propuestas y a movilizarse en torno a ellas durante todo este año, señalando ya las fechas priorizadas: el Foro Económico Mundial en Cancún el 27 de febrero; la reunión del Tratado de Libre Comercio de las Américas (ALCA) el 6 y 7 de abril en Argentina; la reunión gubernamental sobre el mismo tema en Québec del 17 al 22 de abril; la reunión del Grupo de los 8 en Génova, Italia, del 15 al 22 de julio; la reunión anual del FMI y del BM en Washington del 28 de septiembre al 24 de octubre; y la reunión de la OMC del 5 al 9 de noviembre.
El mensaje reconoce finalmente que el Foro Social Mundial representa un camino hacia un mundo más justo en el que los pueblos sean soberanos y considera que el evento ha servido para enriquecer las luchas de cada uno de los movimientos sociales presentes, y que de él más salen fortalecidos y con una mayor disposición para enfrentar la batalla por construir un futuro mejor.

¿Qué hizo posible un evento tan significativo?

Pero ¿qué hizo posible un evento tan significativo? Por una parte, la incapacidad que han demostrado las políticas neoliberales —aplicadas ya hace algo más de una década— para resolver los problemas más acuciosos de la humanidad. Estas políticas no sólo no han resuelto los problemas sino que han aumentado vertiginosamente la miseria y la exclusión social, mientras un grupo cada vez menor de personas concentra en sus manos cada vez mayores riquezas.
Por otra, el que la izquierda haya superado el síndrome depresivo en el que había caído luego de la derrota del socialismo en Europa del Este y la URSS.
En los últimos tiempos ha crecido su capacidad crítica y analítica. Ha comenzado, también a recuperar la iniciativa, no sólo se limita a desenmascarar la retórica neoliberal y a denunciar sus nefastas consecuencias sobre gran parte de la humanidad, sino que propone medidas alternativas y empieza a demostrar, tanto a partir de iniciativas de movimientos sociales organizados como de gobiernos locales, que la izquierda no solo dice ser mejor sino que en la práctica es mejor.
Pero, sin dudas, el factor más importante ha sido el éxito alcanzado por las luchas de resistencia contra la implantación de medidas neoliberales en diversas partes del mundo. Seattle ha pasado a ser un símbolo en este sentido.

Debilidades

Aunque en la mayor parte de las ponencias presentadas por los panelistas primó el diagnóstico sobre la terapéutica; la denuncia sobre las propuestas, existe una creciente conciencia de que hay que superar esta debilidad. Samir Amin, en su intervención, nos dio luces de cómo hacerlo. Además de una profunda crítica teórica del actual sistema capitalista neoliberal, es necesario estudiar los proyectos de lucha y de acción que se enfrentan al sistema y que van construyendo en la práctica propuestas alternativas y, sobre todo, creando los sujetos o protagonistas que la nueva sociedad requiere. De ahí que me parezca tan interesante la idea de crear un sitio web por iniciativa del Foro Mundial de las Alternativas, y apoyado técnicamente por la ONG canadiense Alternatives. Este sitio estará dedicado a recoger justamente todas las experiencias alternativas que vayan surgiendo en los distintos países sin importar su dimensión. Esa será la vía de socializarlas y de permitir que se multipliquen en diversas partes del mundo.

Logros

Para terminar, pienso que entre los principales logros del Foro Social Mundial hay que señalar los siguientes:
Primero, se logró romper el bloqueo informativo que las transnacionales de la comunicación han tendido en torno a la izquierda. Lo ocurrido en Porto Alegre ocupó un espacio mediático muy destacado – en algunos países logró conquistar tanto espacio como el Foro de Davos. “Se habló mucho y lo que se habló fue oído en el mundo entero, expresó un actor brasileño al cierre del evento.”
Segundo, se consiguió reunir en una misma actividad, gracias a la nueva cultura de la izquierda señalada anteriormente, a dos grandes corrientes de izquierda: una que apuesta a acumular fuerzas por la vía del uso transformador de las instituciones y otra que busca hacerlo a partir de ir construyendo movimientos sociales autónomos. Estoy convencida que sólo la unión de los esfuerzos militantes de ambas corrientes permitirá crear la correlación de fuerzas que se necesita para poder vencer al poderoso enemigo que tenemos por delante.
Tercero, demostró que una práctica democrática ayuda enormemente a sumar fuerzas. Yo soy testigo del carácter democrático y pluralista que reinó en el Foro. Cuatro días antes de que se cerraran las inscripciones de los talleres, Alternatives y Mepla, la ONG que yo dirijo en Cuba, inscribimos el tema “Juventud y Política”, invitamos a los panelistas: los presidentes de la Federación de Estudiantes de Brasil y de la Federación de Estudiantes de la Universidad Austral de Chile, y un representante del Movimiento Patria Joven de Venezuela. Decidimos dividir la reunión en cuatro temas: primero, ¿a qué se debe el escepticismo de la Juventud frente a la política?; segundo, ¿cómo ve la juventud los cambios que ha sufrido el mundo y concretamente la revolución tecnológica?; tercero, ¿se puede prescindir de los partidos?, cuarto, ¿qué hacer hoy? Terminamos haciendo el taller en el Campamento de la Juventud. Cada tema fue abordado durante 5 minutos por cada panelistas, luego los participantes intervinieron y luego por cuestión de tiempo hicieron sus preguntas por escrito, y yo, como moderadora, sólo intervine cuando fue necesario agregar algo o clarificar algún punto. Así, un domingo en la mañana, a pesar del cansancio producto de una velada cultural que había durado hasta la madrugada, logramos reunir alrededor de 200 jóvenes, la mayoría brasileños, aunque hubo también representantes de varios países de América Latina. y estuvimos intercambiando opiniones durante más de dos horas y media. Como era de esperar no todos resistieron hasta el final, pero el balance fue muy positivo. Fue una experiencia muy rica y sirvió para motivar nuevos encuentros.
Por último, creo que el primer Foro Social Mundial fue el acontecimiento más radical que ha tenido lugar en la izquierda mundial durante los últimos tiempos, y digo esto porque estimo que la radicalidad no está en levantar las consignas más radicales – que solo unos pocos siguen porque asustan a la mayoría –, sino en ser capaces de crear espacios de encuentro y de lucha para amplios sectores; porque constatar que somos muchos los que estamos en la misma lucha, es lo que nos hace fuertes, es lo que nos radicaliza.

 

Marta Harnecker é socióloga radicada em Cuba e diretora do centro de pesquisa Memória Popular Latino-Americana (Mepla)

 

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